¡Ojo con las piscinas!

Ojos Rojos Piscina

Olvidarnos por fin del covid19 mientras estamos dentro de la piscina no nos debe hacer olvidar otros riesgos que corremos, cada verano, cuando disfrutamos de nuestro baño. ¿Ya no recuerdas los ojos rojos, los picores, las irritaciones? Podemos hacer muchas cosas para evitar esos problemas.

Está claro. Este va a ser un verano raro. Todavía no nos hemos acostumbrado del todo a la nueva situación. El coronavirus nos ha traído la distancia social, las mascarillas, el gel hidroalcóholico y la obsesión por la desinfección. Deseamos que lo peor haya pasado, pero la prudencia nos aconseja que el disfrute en estas vacaciones sea lo más responsable posible.

Piscinas

Dicen que en España hay más de un millón de piscinas particulares a las que habría que sumar otro tanto de piscinas públicas o comunitarias. Para su desinfección en unas se usa cloro y en otras, sal. A todos nos ha tranquilizado saber que en ambos casos esas desinfecciones acaban con el coronavirus. Dentro del agua no hay riesgo de contagio siempre que se respeten los turnos de baño y las condiciones higiénicas recomendadas por las autoridades sanitarias.

Todos los años refrescamos nuestras recomendaciones para cuidar la salud de tus ojos en el baño y en este verano atípico de 2020 no vamos a cambiar de costumbres.

Ojos rojos

La afección ocular más usual suele ser la de los ojos rojos. Habitualmente se produce por el efecto del cloro y otras sustancias poco agradables que se encuentran en el agua. Para evitarlo es necesario utilizar gafas protectoras. Cómpralas en un establecimiento especializado y déjate aconsejar por un profesional que te aconsejará la más adecuada en función del tiempo de baño y la actividad que vayas a desarrollar. El enrojecimiento de la conjuntiva no suele ser grave, desparece en unas horas. Puede ser usar unas gotas de lágrimas artificiales, preferiblemente sin conservantes, para eliminar el efecto nocivo del cloro y humedecer el ojo que se encuentra reseco por el calor. Si ese enrojecimiento persistiera o aparece alguna molestia ocular añadida, consulta con tu oftalmólogo para prevenir una complicación grave.

Conjuntivitis

También son muy habituales en verano las conjuntivitis víricas. Si no se toman las medidas higiénicas oportunas se pueden contagiar familias enteras. Ahora sabemos mucho de procesos infecciosos; aplica lo que has aprendido con el covid19. Si sientes un intenso escozor, ojos muy rojos, lagrimeo, hinchazón, legañas… mucho cuidado. Podrías contagiar a todos los usuarios de la piscina. Lo más importante es acudir al oftalmólogo para que prescriba el tratamiento más adecuado. Una conjuntivitis vírica no se cura con cualquier colirio adquirido en la farmacia.

Para prevenir las posibles lesiones oculares que pueden surgir por el viento y las largas exposiciones al sol usa gafas de sol que cumplan todos los requisitos de la normativa europea vigente. Desconfía de las gafas de sol de mercadillos y bazares. Cómpralas en establecimientos autorizados y déjate aconsejar por profesionales ópticos. Existen diferentes tipos y debes elegirlas en función de la actividad que vayas a realizar. No todo es la estética. El objetivo fundamental es filtrar las radiaciones solares dañinas.

Gafas y lentillas

Si eres usuario de gafas graduadas tu verano puede que sea todavía más complicado. No te puedes bañar con ellas y además no combinan demasiado bien con la mascarilla: incomodidades, empañamientos, molestias…

Tal vez eres de esas personas que al quitarte las gafas no ves nada y cuando sales del agua resulta que no ves ni tu toalla. Puede que por ese motivo elijas usar lentes de contacto en la playa y en la piscina. No te lo aconsejamos. Conlleva muchos riesgos, pueden aparecer queratitis; infecciones corneales; heridas e incluso pueden quedarse adheridas a la córnea.

Por otro lado, los botes de solución de limpieza de las lentes de contacto no deben exponerse a altas temperaturas, por lo que no es aconsejable dejarlos en la bolsa de la playa o en el maletero del coche. Los riesgos de contaminación por una limpieza defectuosa o por la aparición de los temidos microorganismos son muy altos.

¡Olvídate de las gafas y las lentillas!

Tal vez, este verano sea el momento en el que puedes empezar a plantearte olvidarte de las gafas y lentillas. La cirugía refractiva es el conjunto de tratamientos quirúrgicos que sirven para modificar  la anatomía del ojo, y en especial la córnea, para corregir los defectos refractivos de astigmatismo, hipermetropía y miopía, y también la presbicia o vista cansada. Gracias a esta cirugía ya no necesitarás gafas graduadas o lentes de contacto.

Sea como sea; cuida de tus ojos y disfruta del verano y de la piscina…

¡Buen verano!