Cómo proteger tus ojos en invierno

Pensamos que es en verano cuando más sufren nuestros ojos, pero eso no es realmente así. En invierno, también tenemos que extremar las precauciones para minimizar los riesgos. ¿Cómo proteger tus ojos en invierno?

El frío, la nieve, el viento, la calefacción y el sol que pueden provocar daños oculares. En estos meses la luz es más tenue y el sol está más bajo en el cielo, pero sigue emitiendo radiación ultravioleta. Los amantes de la montaña y la nieve deben usar siempre protección ocular. El riesgo por no usarlo es la aparición de cataratas, problemas en la mácula o fotoqueratitis que es una especie de quemadura que se produce por una exposición indebida a los rayos ultravioleta.

¿Por qué deberías usar gafas protectoras en la montaña o la nieve?
  • El reflejo del sol en la nieve es muy intenso.
  • A mayor altitud mayor radiación ultravioleta.
  • El ojo seco se incrementa con el viento y unas buenas gafas pueden evitar en parte esa sequedad ocular.
  • En la alta montaña existen pequeños cristales de hielo en suspensión que se pueden proyectar contra la córnea.
  • La velocidad que alcanzamos con el esquí nos obliga a cerrar constantemente los ojos con lo que la visión no es normal.
¿Cómo proteger tus ojos en invierno? Con estas 10 recomendaciones para preservar la salud ocular:
  1. Protege tus ojos. Una hora de exposición al sol en la alta montaña es suficiente para que aparezca una quemadura ocular.
  2. Las gafas de sol se deben usar no solo en la práctica de los deportes de invierno sino para realizar cualquier otra actividad como, por ejemplo, ir de compras, pasear o estar en una terraza.
  3. Si el uso de gafas de sol homologadas es aconsejable en todos los casos, es especialmente necesario si se usan lentes de contacto.
  4. En el interior de casa hay que vigilar que los niveles de humedad del aire sean los correctos, especialmente si hay calefacciones puestas. Haz un buen uso de los humidificadores.
  5. La hidratación es fundamental para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo: ingiere líquidos suficientes y si es necesario, usa lágrimas artificiales ante situaciones de sequedad ocular.
  6. Frotarse los ojos es una costumbre nefasta que incrementa el riesgo de lesiones e infecciones.
  7. Que no se te olvide parpadear ¡es que se nos olvida! sobre todo si abusas de los dispositivos electrónicos.
  8. Lleva una dieta sana, rica en frutas y verduras.
  9. Mucha atención a los síntomas. En algunas ocasiones el daño ocular no se presenta hasta unas horas después de la exposición a situaciones climatológicas adversas.
  10. ¡Muy importante! Acudir al oftalmólogo si aparece lagrimeo excesivo y persistente; enrojecimiento; foto sensibilidad; inflamación; dolor de cabeza; visión borrosa… acudir a un centro sanitario a tiempo puede evitar que se produzca un daño mayor.
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